jueves, 1 de septiembre de 2011

Tiempo.


Cada vez estoy más sorprendida del poder curativo del tiempo. Dicen que es el mejor remedio para olvidar, superando al chocolate y a los helados, las compras y las fiestas. Bueno... Eso dicen.

Aquella noche decidiste no volver.
Y pensaste que ya no querías compartir más almohadas conmigo. Dijiste que no podías querer a una persona que sólo sabe escribir relatos de un chico con los ojos verdes.

¿Y sabes qué? En ese momento, no me importó, en realidad no me importaba nada más que aquellos ojos marrones con vetas verdes que conocí tiempo atrás. Y con una copa en la mano, dejé que te fueras, como hice una vez con aquel chico.

La diferencia sin embargo es tan obvia... Cada día estoy más sorprendida del poder curativo del tiempo... Hay personas que eres capaz de olvidar con dos vodkas y otras que con mil siguen estando presente en cualquier rincón de tu memoria.

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