martes, 4 de marzo de 2014

Princesa de mi república

Mirada perdida al frente y con una lista de reproducción para "momentos tristes".
Esta ya es la segunda vez que suena la misma canción.
¿O es la tercera?
Ya sé que la he descrito de todas las maneras posibles,
cuando se ríe,
cuando se enfada,
cuando llora y se le aclaran los ojos,
cuando va a la playa y vuelve como una guiri
y cuando se toma el café con avellanas que tanto le gusta,
en invierno, junto a la ventana que da al parque.
La he descrito con ropa y sin ella.
Con sonrisa y sin ella.
Y me sé cada acorde que delata su tristeza.
-¿Qué escuchas, princesa?- Cómo si ella no supiese ya que él era republicano.
"1999", dijo, sin más.
Y como olvidar aquella canción.
Aunque creedme que las tiene mil veces más tristes
y mil veces más raras.
Y me canta:
"Y ahora congelo cada instante
sabiendo de antemano
que son los últimos"
Y yo que no sé el peso de esas palabras en aquel momento,
me río,
y digo que su voz es demasiado dulce para ese tipo de canciones.
Pero ella, que sí que sabe la importancia del verso, y lo cerca que está de cumplirse,
me mira aún más triste que la canción,
y me cede uno de sus cascos.

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