Hoy se nos agota el infinito. Se ahogan las ganas y se acaban las gamas. Sale el letrero con la palabra fin en mayúsculas.
Y qué si en la sala solo hay cuatro personas aplaudiendo. Y dos de ellas ni siquiera entendieron la película.
Hoy se acaban los subtítulos, el leer entre líneas, el que suene la banda sonora cuando te veo. Se acabaron los efectos especiales, los giros inesperados, el guión sin lagunas, los movimientos a cámara lenta. Se acabó el continuará y los personajes secundarios de la historia.
Se desmonta el set. Y adiós muy buenas. Esperemos que esta historia haga taquilla.
Cuando te vayas, acuerdate de apagar las luces, de terminar de recoger lo que queda, de cerrar con llave. No quiero el beso típico de la última escena, no te quiero ver agarrando una maleta, subiéndote a un avión, despidiéndote con la mano diciendo alguna frase digna de recordar.
Haz lo que tengas que hacer.
Mientras yo me quedaré aquí montandome mis películas.
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