Una figura aparece de pronto cruzando la esquina y a pesar de no llevar gafas la reconozco, eres tú y vienes a verme. Justo cuando te saludo en mitad de la calle nos empieza a llover, y míranos, como siempre la lluvia nos pilla sin paraguas.
Nos vamos a mi casa empapados, cansados de intentar escondernos en cualquier soportal y decidimos que lo mejor que podemos hacer para entrar en calor es ver una película acurrucados en cualquier manta lo suficientemente pequeña en la que para caber, tengamos que estar muy apretados.
Haces un chocolate caliente, que detalle, sin duda te conoces mi cocina mucho mejor que yo. Bebes y se te queda el bigote, me esquivas los intentos de quitártelo dándote un beso. Y te ríes de mi. No lo vas a conseguir, dices.
Ponemos una película, ¿Cuál? Ni idea, al cabo de 15 minutos ya no le estamos haciendo caso. Al final si que lo has conseguido, dices.
Lo admito, la manta no era la mejor forma de calentarse.
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