miércoles, 2 de enero de 2013

Deja entrar al aire.

El tiempo es como el suicida que se precipita a la ventana sin dar explicaciones.
Y que decir si tú eres ventana y yo tengo tendencia a asomarme.

Escúchame, te quiero.
Escúchame, ven a salvarme
pero por favor,
no cierres la ventana.


Si tuviese que hablar de mi, hablaría del niño que se cae del columpio por haber querido subir demasiado alto y llora.

Si tuviese que hablar de mi, diría que me han llamado puta y musa en la misma frase, y tengo que decir, que me sonaban a lo mismo.
He tenido todo el cuerpo frío y los labios calientes al mismo tiempo, sobre todo en noviembre.
Y me he cabreado con Bécquer por decir que poesía eran unas pupilas azules.
Que sabrá él de poesía, y de amor,y de ti y de tus ojos semi-verdes.
Que sabrá nadie.
Que sabré yo.

Escúchame, te quiero.
Escúchame, ven a salvarme
y déjame caer por la ventana.





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