Y que decir si tú eres ventana y yo tengo tendencia a asomarme.
Escúchame, te quiero.
Escúchame, ven a salvarme
pero por favor,
no cierres la ventana.
Si tuviese que hablar de mi, hablaría del niño que se cae del columpio por haber querido subir demasiado alto y llora.
Si tuviese que hablar de mi, diría que me han llamado puta y musa en la misma frase, y tengo que decir, que me sonaban a lo mismo.
He tenido todo el cuerpo frío y los labios calientes al mismo tiempo, sobre todo en noviembre.
Y me he cabreado con Bécquer por decir que poesía eran unas pupilas azules.
Que sabrá él de poesía, y de amor,y de ti y de tus ojos semi-verdes.
Que sabrá nadie.
Que sabré yo.
Escúchame, te quiero.
Escúchame, ven a salvarme
y déjame caer por la ventana.
Filosa y degustable a la vez.
ResponderEliminarNos leemos.
Saludos ;-)